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Ovillo de cuerda y pinzitas en los chinos. Fotocopias a color en Ciber Zulema. Hermosa pegada en la plaza de conil (aunque durara un suspiro, al menos fuimos informados de que se la llevaron niños y mayores)
Pierdo el móvil cayéndome de culo en playa (autostop del diálogo interior). A cambio me llevo una motocicleta de juguete con una rueda oxidada, un afilapicos de gaviota y algunas conchitas (esas cosas que a mí me gustan).
Salomé, una francesa encantadora, sale de una maleta para traer la cultura a la calle, acompañada por música de Delicatessen, Pink Martini (?) y Camille, toca nuestro tendedero con su varita mágica y me saca al escenario junto a un tipo bonachón y de complexión bien distinta a la mía. Y se pone a volar. Salomé, por supuesto, no se fue sin un par de poemas nuestros.
Y además: un burro que quiere ser mi amigo y me quiso comer el dedo meñique en un descuido ¿Y una rosa que incuba huevos de golondrina?