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jueves, 11 de diciembre de 2008

Un aforismo de Nietzsche

Hay que inventar un nuevo ideal. A un enamorado no se le debería dejar que decidiera acerca de su vida ni que, a impulsos de un violento capricho, determinara la clase de personas con las que va a convivir en el futuro. Se deberían declarar públicamente nulos los juramentos de los enamorados y negarles el matrimonio, precisamente porque habría que conceder al matrimonio una importancia mucho mayor, de forma que no se contrajera en los casos en los que hoy se contrae. La mayoría de los matrimonios son de tal clase que no desean tenera un tercero por testigo. Pero, por lo general, aparece ese testigo: es el hijo, y éste más que unn testigo constituye una víctima propiciatoria."


Aforismo 151 del libro tercero de "Aurora" de F. Nietzsche.

1 comentario:

Dolores dijo...

Puede que sí, puede que no. Al principio y casi al final recuerda los matrimonios de conveniencia que aún hoy se practican -lo siento-. quizá no sean tan malos como siempre he creído, visto lo visto...ahora, el último párrafo, es digno de ser más que estudiado, el referente al testigo-hijo. Puede que esa manera de verlo explique algunas cosas de un modo necesario y terrible, sean o no ciertas las conclusiones a las que lleve.

Ya seguiré otro día, que tengo cosas que hacer.